Para que tus joyas te acompañen día a día como nuevas, te recomendamos seguir estos cuidados.
El contacto con perfumes, cremas, alcohol en gel o productos de limpieza puede afectar el acabado de la joya y hacer que pierda su brillo con mayor rapidez.
La humedad, el sudor y el roce continuo pueden deteriorar el color o deformar las piezas con el uso.
Para evitar marcas, rayaduras o enredos, conservá tus joyas en estuches individuales o en bolsitas de tela.
Pasales un paño suave y seco para mantener su brillo. Evitá el uso de productos abrasivos o herramientas que puedan rayar las piezas.
La exposición prolongada al sol o a altas temperaturas puede alterar el color de algunos materiales y piedras naturales.
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